31 diciembre 2011

Despidiendo el año sobre ruedas

Con las primeras luces del último día del año he salido a rodar un rato esta mañana. Tres horitas escasas de relajado pedalear en solitario en las que poder hacer un pequeño repaso de lo que ha sido el 2011 que dejamos atrás.
En lineas generales el año empezó mal por temas laborales, y acaba bastante peor. Confío en que todo esto cambie y pondré en ello todo mi empeño.
En lo ocioso la cosa ha dado para poco. De golpe las montañas están muy lejos. Creo que no he ido a escalar mas de dos días, y el plafón por el momento, ha desaparecido del diccionario.
Con la bici apenas he llegado a coger un poco la forma a finales del invierno pasado, y después...nada. Me apunté a 3 marchas y no he podido hacer mas que una, y alguna que otra aventurilla que rondaba, ha habido que dejarla en stand by hasta que cambie el viento.
Han quedado pequeñas salidas bastante esporádicas sin ningún tipo de entrenamiento, pero tratando de salir en la medida de lo posible.
Cuando uno piensa en los propósitos tan típicos de estos días, no falta entre otros muchos mas trascendentes, el procurar entrenar un poco mas.

Y para compensar minimamente los excesos de estos días, y aunque no pueda salir, no falta la sesión de rodillo con la que quemar un poco emulando un buen puerto mítico de nuestros queridos Pirineos.



Mis mejores deseos para el 2012
Salut, montanyes i pedals

18 diciembre 2011

Por los alrededores de la Torre de Seva


Salida de la grupeta imposible que para variar se convierte en salida de 2.
Como siempre, quedamos en Vilanova del Vallés, y las paso canutas ya para llegar al punto de encuentro. 
Frío y viento, como no de cara, dan buena cuenta de mis justas fuerzas para pasar el coll de la Font de Cera.
Me encuentro al compi muerto de frío, y sin llegar a parar, me pone al corriente de las bajas.  Yo le advierto que estoy saliendo de un buen resfriado y que voy justito, así que la cosa irá en plan "no me chilles que no te veo".

Hoy ha preparado una vuelta por los alrededores de Marata, así que tomamos la carretera de la Roca hacia Cardedeu y ponemos el piloto automático, tratando de entrar un poco en calor mientras conversamos animadamente.

Datos y foto extraidos de wikipedia
Lo que a menudo llamamos el castell de Marata, se trata en realidad de la torre de Seva, y es una masía fortificada, construida por Bertrand de Seva  en el siglo XIV. Está formada por un edificio de planta rectangular y una torre cuadrada al sur. Las ventanas son góticas y renacentistas, y sus muros están rematados con merlets.
Al parecer, mas que de una fortificación se trataría de una casa residencial.

Después del segundo paso por el castell de Marata, tiramos hacia Cànoves y  paramos unos minutos para calentar un poco el estómago con un cafelito. Desde aquí volvemos hacia Cardedeu, y deshacemos el camino.
Rodamos juntos hasta Sant Fost de Campcentelles donde nos despedimos. A farell le queda remontar el vallés contra el viento, yo me propongo hacer un poco de trabajo de fuerza pasando la Conrería con el 50x25.

94 km., 4 horitas de dar pedales,  y 1100 metros de desnivel.


08 diciembre 2011

Cuando las ganas pueden al sentido común...¡toca sufrir!

¡Y mucho! eso es lo que tiene el estar "encerrado" durante muchos días sin tiempo libre para poder salir a desfogar un poco.


Hoy tenía la oportunidad de salir y no quería dejarla escapar. He bajado a las ocho y no he encontrado routiers en ninguno de los puntos de encuentro habituales, así que he salido en solitario por la nacional.
La verdad es que me apetecía rodar con mas gente, pero bien mirado, habría sucumbido en poco tiempo intentando seguir un ritmo que con total seguridad, hubiera sido superior al que en este estado de forma puedo mantener.


En la agradable recta que hay entre Canet y Sant Pol, he pensado (como lo hago siempre), en lo que me gusta ese tramo y lo cómodo que se va cuando eolo no viene de cara. Es justo este punto en el que pienso "hoy me quedo todo el rato rodando por la nacional, en llanito, y sin reventarme...", pero fíjate que me ha venido a la cabeza un intercambio de correos durante el día de ayer, en el que se trataba de quedar, con la excusa de un nuevo estreno de bici del amigo JB, para hacer "la ruta de las pastelerías" made in Noe, contando por supuesto con su creadora como guía.


Sabedor de que mis posibilidades para acudir a éste tipo de salidas son mínimas, debido a mi poca disponibilidad, he decidido hacer mi propia versión de la ruta de las pastelerías, pasando por alguna de las que se, que conforman la original, y alguna otra que me venía a la cabeza, eso si, sin pararme en cada una de ellas ¿o si?. Lo único que tenía claro es que iba a reventarme, por lo que decido tomarlo con calma.


De esta manera me he desviado en St.Pol hacía Sant Cebrià en busca de Collsacreu, disfrutando del bonito y húmedo paisaje que nos lleva hasta la carretera que termina la subida al puerto.
A la bajada llego a la primera, situada en Vallgorguina. Sigo por terreno descendente hasta llegar a St.Celoni donde ubico la segunda de mi ruta. Empiezo a ir mal, y todavía no he empezado el plato fuerte, pero no me importa, sólo se que quiero hacerlo, aunque tenga que pararme a descansar unas cuantas veces.

De St.Celoni salgo en dirección Sta.Fè, pero justo cuando empieza el puerto, me desvío a la izquierda. Mi intención es subir hasta la Costa. Durante todo este tramo sufro constantemente, todo el rato jugando con el 23 y el 25. A ratos, apenas voy a poco mas de 10, pero me da igual, estoy subiendo que es lo que quiero.


Llego reventado a la Costa, bueno no llego, llego hasta la curva del desvío hacia el Montseny (unos metros antes), y me paro un rato a descansar y a comerme un plátano.

¡Lo más duro está hecho, pero ahora me falta volver.! De momento lo que viene es bajada, así que aprovecho para intentar recuperar un poco. Aquí, aunque el día está bueno, y mas o menos soleado, el frío se deja notar al bajar. A llegar a la ctra. de Collformic, sigo bajando en dirección a St.Esteve de Palautordera, que será mi próxima pastelería.
Tengo que parar un poco a descansar antes de seguir, pero sentado en un banquito al solete, y desgustando una exquisita ensaimada, no es algo que me pese.
Lo que viene después ha sido un auténtico calvario hasta después de superar Collet. No podía con mi cuerpo y me daban ganas de pararme en cualquier sitio y tumbarme un poco...a dormir. Si, no se por qué pero es lo que me apetecía. Supongo que sólo estaba vacío.
Tras la bajada de Collet, he pasado por la útima pastelería de mi particular ruta, ubicada en Dosrius, para seguir con la agonía hasta llegar a Premià, que curiosamente cada vez lo ha sido menos, supongo que debido a que me acercaba al final del trayecto.

¡Espero que no pase tanto tiempo hasta la próxima!