27 septiembre 2010

Avistamiento

En contraposición a lo que vendría a ser natural, y que sería desarrollar la actividad según vienen las condiciones, un buen cúmulo de cosas nos colocan ante la gran limitación que supone que "tu actividad" esté ubicada en un espacio temporal limitado, dentro de un complicado puzzle global, en el que si sobre la pieza en la que se ha enmarcado tu salida no se dan las condiciones meteorológicas adecuadas, o tienes una alternativa, o a esperar a la próxima te toca.

foto web TV3
Como "adicto" a la actividad al aire libre que soy, y dadas las diversas aficiones que he podido desarrollar a lo largo de los años, el interés por la meteorología en general, y por algunos de sus fenómenos en particular, ha transcurrido desde la simple intención de saber el tiempo que nos acompañará en el desarrollo de tal o cual actividad, hasta la necesidad de algunas condiciones determinadas e imprescindibles para poder desarrollar otras. 
Y aunque el tema es complicado sin paliativos, al final uno termina aprendiendo lo mínimo e imprescindible (o casi), con la finalidad poder acertar al máximo.

Tanto la propia contemplación, como el mismo interés por aprender, hacen que algunas cosas, en principio ajenas, o que se desvían de lo que se trataba de aprender, despierten la curiosidad de uno.

Este es el casó de un fenómeno que por aquí se da con cierta frecuencia  (cuando se dan las condiciones adecuadas) sobre el mar y que es el fibló o mànega d'aigua, algo absolutamente sobrecogedor, y que no había tenido oportunidad de ver salvo en fotos, videos o tv.
Lo máximo que había llegado es a ver el cap de fiblò, que es el inicio, cuando empieza a descolgarse del cúmulo.

Sin embargo ayer por la tarde, volviendo a casa, he tenido la fortuna, junto con Gina y Esther, de poder observar uno frente a la costa del Masnou.
Estaba lejos de tierra, un poco al norte de la piscifactoría, y la manga era larga y serpenteante. El agua que se levantava en su base sobre la superficie del mar era impresionante. Fueron pocos segundos, ¿30, 40?, tal vez menos, yo iba conduciendo y para cuando podría haber parado, ya había desaparecido. No pude hacer fotos, ni buenas ni malas, solo guardo la emoción de la experiencia, y el recuerdo de las imágenes grabado en la retina. 


(edito)
En éste enlace, podeis ver un par de fotos de la mànega d'aigua de ayer, y una explicación bastante clara del fenónemo, gracias a Diego Rodríguez.



mas de ayer:



Fibló a Ocata

20 septiembre 2010

Empezando a empezar





Siento la comparación, pero es lo que suele ocurrir cuando hay peques en casa, y se está sujeto a la dictatura de sus gustos ante la “caja tonta”. Tanto se repiten que al final uno se sabe de memoria las historías, de manera que no he podido dejar de recordar la del video de aquí arriba cuando he empezado a escribir sobre este tema.
Aunque Winnie the Poo no está entre dibujos mis preferidos, de alguna manera me veo reflejado en el personaje de Igor, tratando de construir de nuevo su casa de palos de madera, cada vez que ésta, por un motivo u otro se va al suelo.

Mucha gente ya sabe lo difícil de alcanzar un estado de forma, digamosle “decente”, en el que uno se encuentra preparado para mas o menos realizar las actividades que vienen de gusto. Asimismo, también sabemos de la facilidad para que todo se vaya al traste sin posible remedio....y vuelta a empezar.

A lo largo del verano, y de manera mas que prevista, tanto la actividad, como las posibilidades mantener el estado de forma, han ido en caida libre, pero para cuando debía retomar los hábitos, la suma de unos cuantos inconvenientes no previstos me han sumido en k.o. total del que me ha costado (me está costando) levantar cabeza.
No era por falta de motivación ni objetivos, pero la verdad es que me ha resultado imposible ni planteármelo tal y como han venido las cosas.

Por lo pronto “empiezo a empezar” con la bici y ayer me animé a salir con los amigos Routier's siendo conocedor de mis pocas posibilidaddes de mantenerme tras ellos durante el recorrido previsto, pero por lo menos con las ganas de esforzarme y sufrir para aguantar el máximo posible.

Bastante gente y mucho nivel cuando nos juntamos en la tienda, después se sumarían algunos compañeros mas, que lejos de bajar el listón, si cabe lo subían todavía mas.

Sabía que tarde o temprano iba a sucumbir, el tema era donde pero me daba igual, por si acaso aviso de que si me quedo no esperen.
Aunque a ratos el ritmo para mi es excesivo, aguanto al abrigo del pelotón hasta Sant Pol, donde el grupo de fragmenta y cada uno se pone en su sitio.

Hasta coronar Collsacreu, donde nos agrupamos, echo toda la carne al asador, tratando de hacer perder el menor tiempo posible al grupo, pero sabedor de que ya me he pasado de rosca.

Bajamos hasta Sant Celoni y emprendemos la carretera que lleva a Olzinelles sin saber exactamente que nos depara. 5 km. bonitos, con una carretera tranquila y bastante suave, aunque sucia debido a las lluvias de los últimos días, (eso hace que bajando un compañero pinche las dos ruedas a la vez con la parada pertinente).
Cuando se reanuda la marcha con todos agrupados se pone la directa, y yo que ya voy en reserva, en el segundo repechón me quedo descolgado irremediablemente. Inicio el ascenso a Can Bordoi a unos 200m. de ellos, pero esa distancia crece rápidamente según asciende la carretera. Vuelvo a esforzarme durante la subida, ya que después todo el terreno es favorable, y por mal que vaya, no tendré problemas para llegar, pero al salir de Dosrius está parte del grupo parado esperándome, ¡que detalle! gracias a ellos que puedo volver a un buen ritmo pero sin desfallecer de nuevo.

En quince días ojalá pueda rodar de nuevo con ellos, aunque en mejor estado de forma espero :-)