28 diciembre 2010

Del otro día

De Agulles
Hoy que se "celebra" el día de los santos inocentes, recapacito y creo que casi toda mi vida he llevado colgado el puñetero monigote en la chepa, aunque sobre todo estos últimos meses me está pesando bastante.
Dejando de lado las asperezas del camino por el que transitamos a lo largo de nuestra efímera existencia, merece recordar que también, tal día como hoy, se cumplen 27 años desde que ascendí por primera vez en Montserrat una vía de escalada.  
Uno de los compañeros, el Kumba, nos llevó a dos chavales recién salidos de la E.G.B., a escalar nuestra primera vía en Montserrat, y para que se vea que algunas cosas no cambian en exceso, mi bautizo, como el de muchos a lo largo de los años, también fue en gorros.
El recuerdo de la experiencia es relativamente nítido, pero lo que más y mejor recuerdo es el trayecto desde Barcelona, inquieto ante la incipiente aventura, y con los ojos como platos, en un seat 127 con un casette de Iron Maiden sonando a todo trapo. De hecho, cada vez que escucho ese magnífico Lp, pero sobre todo el tema The number of the Beast, me siento transportado a ese día.


Un poco mas cercano en el tiempo, de hace unas semanas, son las fotos que os pongo ahora, una exquisita excursión por Agulles con Dirk. Degustando la paz y tranquilidad de una zona inusualmente tranquila con una temperatura que fue un adelantado regalo navideño. Después de mas de un año sin escalar, tenía claro como quería volver,  y gracias a Dirk, afortunadamente así pudo ser.


Nada como saludar a un sol que emerge sobre una niebla que lo envuelve todo por debajo nuestro, mientras caminamos hacia la puerta mágica que nos lleva a un mundo de fantasía real, ¿o en realidad es fantasía?, tando da, la energía del lugar hace que la ilusión y las ganas de disfrutar recorriendo lugares como este, en el que el tiempo a menudo parece detenido, donde difícil a veces es fácil, y lo que parece fácil puede resultar casi imposible, cuando te das cuentas de que la grandiosidad, la bondad, y la crudeza de la naturaleza son inmensas, y sin embargo, nosotros tan insignificantes podemos hacerle tanto daño...


Entre paseo y paseo, pudimos escalar alguna que otra vía que no voy a explicar por qué todo el mundo conoce. Pequeñas, pero grandes de alguna manera. No dejan de ser lecciones que en muchas ocasiones pasamos completamente por alto.











Vaya! ...dos cabezones
A la vuelta, nos pasamos por el refugío donde además de la hospitalidad, pudimos disfrutar de un rato de agradable conversación.

21 diciembre 2010

Viene y va



No, no estaba muerto, y mucho menos de parranda. Es tan sólo un cúmulo de de dificultades y contratiempos varios que me mantienen alejado de la
actividad ociosa, incluida esta.
El problema es que la cosa se alarga...vamos, que algunas de estas dificultades se han convertido en cambios, y esto es lo que hay ahora.
Ya se sabe, estos cambios vienen así, de golpe, sin avisar, y la cosa ha quedado en que no hay tiempo libre entre semana, y el poco que queda para el finde, lo merece la familia.
Como dice Fito, la suerte viene y va, creo que he sabido aprovecharla mientras ha estado de mi lado y ha permitido que se den las condiciones para que pudiese dedicar bastante tiempo para mi.
Ahora no hay entrenos, ni posibilidad de plantearse retos, solo estar atento, receptivo, a la espera de cualquier oportunidad que brinde un momento ocioso para ser disfrutado como un valioso regalo.
Aunque sea con cuentagotas, espero poder ir contando alguna que otra cosa, ya que las ganas y la motivación siguen aquí.



Aprovecho para desearos unas felices fiestas, y que el 2011 sea un año lleno de proyectos realizados y sueños cumplidos.



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27 septiembre 2010

Avistamiento

En contraposición a lo que vendría a ser natural, y que sería desarrollar la actividad según vienen las condiciones, un buen cúmulo de cosas nos colocan ante la gran limitación que supone que "tu actividad" esté ubicada en un espacio temporal limitado, dentro de un complicado puzzle global, en el que si sobre la pieza en la que se ha enmarcado tu salida no se dan las condiciones meteorológicas adecuadas, o tienes una alternativa, o a esperar a la próxima te toca.

foto web TV3
Como "adicto" a la actividad al aire libre que soy, y dadas las diversas aficiones que he podido desarrollar a lo largo de los años, el interés por la meteorología en general, y por algunos de sus fenómenos en particular, ha transcurrido desde la simple intención de saber el tiempo que nos acompañará en el desarrollo de tal o cual actividad, hasta la necesidad de algunas condiciones determinadas e imprescindibles para poder desarrollar otras. 
Y aunque el tema es complicado sin paliativos, al final uno termina aprendiendo lo mínimo e imprescindible (o casi), con la finalidad poder acertar al máximo.

Tanto la propia contemplación, como el mismo interés por aprender, hacen que algunas cosas, en principio ajenas, o que se desvían de lo que se trataba de aprender, despierten la curiosidad de uno.

Este es el casó de un fenómeno que por aquí se da con cierta frecuencia  (cuando se dan las condiciones adecuadas) sobre el mar y que es el fibló o mànega d'aigua, algo absolutamente sobrecogedor, y que no había tenido oportunidad de ver salvo en fotos, videos o tv.
Lo máximo que había llegado es a ver el cap de fiblò, que es el inicio, cuando empieza a descolgarse del cúmulo.

Sin embargo ayer por la tarde, volviendo a casa, he tenido la fortuna, junto con Gina y Esther, de poder observar uno frente a la costa del Masnou.
Estaba lejos de tierra, un poco al norte de la piscifactoría, y la manga era larga y serpenteante. El agua que se levantava en su base sobre la superficie del mar era impresionante. Fueron pocos segundos, ¿30, 40?, tal vez menos, yo iba conduciendo y para cuando podría haber parado, ya había desaparecido. No pude hacer fotos, ni buenas ni malas, solo guardo la emoción de la experiencia, y el recuerdo de las imágenes grabado en la retina. 


(edito)
En éste enlace, podeis ver un par de fotos de la mànega d'aigua de ayer, y una explicación bastante clara del fenónemo, gracias a Diego Rodríguez.



mas de ayer:



Fibló a Ocata

20 septiembre 2010

Empezando a empezar





Siento la comparación, pero es lo que suele ocurrir cuando hay peques en casa, y se está sujeto a la dictatura de sus gustos ante la “caja tonta”. Tanto se repiten que al final uno se sabe de memoria las historías, de manera que no he podido dejar de recordar la del video de aquí arriba cuando he empezado a escribir sobre este tema.
Aunque Winnie the Poo no está entre dibujos mis preferidos, de alguna manera me veo reflejado en el personaje de Igor, tratando de construir de nuevo su casa de palos de madera, cada vez que ésta, por un motivo u otro se va al suelo.

Mucha gente ya sabe lo difícil de alcanzar un estado de forma, digamosle “decente”, en el que uno se encuentra preparado para mas o menos realizar las actividades que vienen de gusto. Asimismo, también sabemos de la facilidad para que todo se vaya al traste sin posible remedio....y vuelta a empezar.

A lo largo del verano, y de manera mas que prevista, tanto la actividad, como las posibilidades mantener el estado de forma, han ido en caida libre, pero para cuando debía retomar los hábitos, la suma de unos cuantos inconvenientes no previstos me han sumido en k.o. total del que me ha costado (me está costando) levantar cabeza.
No era por falta de motivación ni objetivos, pero la verdad es que me ha resultado imposible ni planteármelo tal y como han venido las cosas.

Por lo pronto “empiezo a empezar” con la bici y ayer me animé a salir con los amigos Routier's siendo conocedor de mis pocas posibilidaddes de mantenerme tras ellos durante el recorrido previsto, pero por lo menos con las ganas de esforzarme y sufrir para aguantar el máximo posible.

Bastante gente y mucho nivel cuando nos juntamos en la tienda, después se sumarían algunos compañeros mas, que lejos de bajar el listón, si cabe lo subían todavía mas.

Sabía que tarde o temprano iba a sucumbir, el tema era donde pero me daba igual, por si acaso aviso de que si me quedo no esperen.
Aunque a ratos el ritmo para mi es excesivo, aguanto al abrigo del pelotón hasta Sant Pol, donde el grupo de fragmenta y cada uno se pone en su sitio.

Hasta coronar Collsacreu, donde nos agrupamos, echo toda la carne al asador, tratando de hacer perder el menor tiempo posible al grupo, pero sabedor de que ya me he pasado de rosca.

Bajamos hasta Sant Celoni y emprendemos la carretera que lleva a Olzinelles sin saber exactamente que nos depara. 5 km. bonitos, con una carretera tranquila y bastante suave, aunque sucia debido a las lluvias de los últimos días, (eso hace que bajando un compañero pinche las dos ruedas a la vez con la parada pertinente).
Cuando se reanuda la marcha con todos agrupados se pone la directa, y yo que ya voy en reserva, en el segundo repechón me quedo descolgado irremediablemente. Inicio el ascenso a Can Bordoi a unos 200m. de ellos, pero esa distancia crece rápidamente según asciende la carretera. Vuelvo a esforzarme durante la subida, ya que después todo el terreno es favorable, y por mal que vaya, no tendré problemas para llegar, pero al salir de Dosrius está parte del grupo parado esperándome, ¡que detalle! gracias a ellos que puedo volver a un buen ritmo pero sin desfallecer de nuevo.

En quince días ojalá pueda rodar de nuevo con ellos, aunque en mejor estado de forma espero :-)


22 agosto 2010

Col de Creu - Col des Hares - Pailhières - Col de Garabeil - Col de Jou

Salida esperada y especial, especial por ser la única del verano, y también por ser un regalo de la familia, ya que de tan sólo 4 días que tenemos de vacaciones en los que coincidimos los cuatro, me han regalado uno para poder estar ahí, todo un detalle difícil de pagar.

La cosa empieza según lo previsto acompañados por un día fantástico que promete calor.


Los primeros kilómetros en suave ascenso hasta empezar el ascenso hacía el Col de Creu transcurren por carretera con bastante tráfico, de manera que mientras una parte del grupo se lo toma con mas calma, la otra se organiza a relevos contra el viento intentando terminar lo antes posible con este tramo.


Una vez agrupados empezamos el ascenso, pero a los pocos metros, salta la voz, ¡punxada!. Guillem ha pinchado y todos paramos mientras repara, aprovechando para charlar un poco.


Reanudamos la marcha, y poco a poco vamos entrando en materia, dulcemente ya que el puerto arranca muy suave, dando pie para ir charlando y disfrutando de las vistas gracias a la estrecha y tranquila carretera. 


Después de pasar una zona casi llana empieza lo bueno del puerto, que poco a poco se va endureciendo, primero con algún apretón, descanso, apretón, para terminar después con un tramo mas sostenido.


Poco a poco vamos coronando todos y nos agrupamos mientras reponemos fuerzas y comentamos un poco la jugada.

foto: Toni Pons

Nos hacemos la foto en el cartel, y acto seguido iniciamos el descenso hacia Matemale, pueblo en el que paramos en una fuente a llenar bidones. Aquí Guillem, que ya había dicho que no iba a subir Pailhières, decide que no es su día y prefiere seguir la ruta saltándose el caramelito de la jornada. 


Seguimos nuestra ruta y pasamos Formigueres, un pueblecito muy bonito. El siguiente puerto del día, Col des Hares, queda un poco diluido, dada la poca longitud y suavidad de la inclinación, pero la verdad es que el recorrido por en medio de un bosque es encantador. Una vez reagrupados, ponemos ahora si, rumbo a Mijanès, lugar en el que paramos de nuevo para llenar bidones y darnos ánimos.


Iniciamos la ascensión del puerto y en mi mente resuenan los adjetivos que acabo de escuchar tanto sobre la belleza, como de su dureza, de manera que me desentiendo completamente de rodar en grupo y procuro coger un ritmo pausado que me permita completar la subida, a la vez que ir levantando la cabeza de tanto en cuando para disfrutar del paisaje.


 Los últimos metros antes de coronar parece que uno está llegando al cielo


El lento transcurrir de los km, hace que pueda sumergirme de lleno en la inmensidad de este puerto, del que puedo decir sin dudar, que es el más bonito que he subido hasta la fecha.
Vamos llegando todos, cansados pero con caras de felicidad.


Foto de grupo en la caseta, bajo el cartel del puerto (lástima que falta Guillem).

foto:Toni Pons
El día es radiante y disfrutamos de un inacabable paisaje.
Pronto retomamos nuestro camino para encarar el descenso, recordándonos en voz alta la precaución que debemos mantener dadas las características del terreno.
En una de las zonas de curvas de herradura veo a Xavi i Adrìa parados, y Xavi con las manos en la cabeza. Temo por que haya habido alguna caida pero no, resulta que ha reventado el neumático delantero con tan buena fortuna que la cosa no ha quedado mas que en un susto, aunque ha quedado inservible. 


Gracias a un trozo de neumático viejo que lleva Raúl, se curran una ñapa para al menos poder llegar a Mijanès, donde ya hay cobertura para llamar a Guillem, y avisarle de que en cuanto llegue, suba a su coche y venga en busca de Xavi. Éste a su vez no informará de que ha pinchado por segunda vez ¡glups!
Lentamente, y acompañando a Xavi, conseguimos bajar hasta el pueblo, donde paramos a descansar un poco y ya de paso, "atracar" una boulangerie en la que terminamos con las existencias de coca cola, y donde quien mas y quien menos pudimos degustar alguna que otra exquisitez que nos supo a gloria.


Aprovechamos también para perfilar la ruta a tomar de vuelta, modificando un poco el itinerario de enlace entre los puertos, tomando carreteras más rápidas, aunque sea a costa de algo mas de tráfico. Una vez terminado el resto de descenso que nos queda, descubrimos que tampoco es una carretera demasiado ancha ni transitada, y que a pesar del calor, tiene su encanto.
Volvemos a reagruparnos en el desvío que tomaremos para ir en buscar de los dos puertos que nos quedan. El primero, el col de Garabeil, aunque no es largo ni duro, se me hace un poco pesado entre el calor, que ya voy bien "tovet", y que resulta ser algo mas largo de lo que indica la altimetría. Cuando coronamos nos juntamos todos bajo una escueta sombra en un lado de la carretera a medida que vamos llegando.


Hacemos el descenso rápidamente para parar a abrevarnos en la milagrosa fuente de Bousquet (hay quien pide que sea declarada patrimonio de la humanidad), justo antes de enfrentarnos al último puerto de la jornada.


A estas alturas ya sabemos que Guillem ha vuelto a pinchar y está tirado en la carretera antes de llegar a Prades, por lo que se decide poner el rítmo mas rápido posible y que al coronar, Raúl siga sin parar para ir a socorrer a Guillèm, y que éste a su vez, salga con el coche en busca de Xavi ¡menudo sidral! y pobres Xavi y Guillem.
Empezamos el ascenso y yo no hago ni el intento por seguir el ritmo de los de cabeza, me concentro en coger el mío y subir lo mejor que puedo. Afortunadamente la dureza del puerto no es excesiva y la dificultad estriba básicamente en vencer al cansancio, pero ello no es impedimento para disfrutar de un bonito puerto cuya sombra en los primeros kilómetros es fantástica.


Culmino el puerto y encuentro a Ivàn, Toni, y Adrià. Raúl ha seguido ya hace rato para ayudar a Guillem.


Yo decido ir tirando ya que se empieza a hacer tarde y no quiero llegar a casa a las mil.
Me despido de los compañeros para emprender un larguísimo y pesado descenso que me llevará de nuevo hasta Prades. El recorrido es muy chulo, pero la tortuosa carretera tiene un asfalto que es una verdadera tortura para mi maltrecho cuerpo.
Para cuando llego al coche, Guillem parte a la busca de Xavi, yo me cambio y tiro para casa.
En resúmen un gran día de cicloturismo disfrutado en magnífica compañía. 
Conocer sobre la bici sitios nuevos tan bonitos es todo un placer para los sentidos, y subir puertos como estos crea afición.

Aquí los datos de la ruta.