01 noviembre 2009

ay Manolete...

Este domingo por fin he tenido ocasión de coger la bici después de dos semanas sin tocarla.
Con poco tiempo y la posibilidad de que el cuerpo tampoco respondiese alegremente, decido salir por la NII a disfrutar de estas agradables temperaturas para un primero de noviembre.
Salida corta y "tranquila", con las pulsaciones bastante altas, y consciente de la falta de chispa tras tantos días de parón. El marro que da pie a esta entrada ocurre cuando ya de vuelta, poco antes de llegar a St.Pol, en una rampa me adelanta una grupeta de Ayala, a mi me da un cortocircuito, no me lo pienso, y me subo al tren.
Inicialmente, del apretón para seguirles y aguantar ya me hace forzar, y una vez allí atrás, resguardado del viento, me doy cuenta de que me he subido en un AVE, y aunque no puedo despistarme ni un segundo por qué si no me quedo, por los pelos me aguanto (pero no bajo del 90%).


Por momentos me pregunto que que es lo que hago allí, pero como voy aguantando, los km. pasan mientras los 5 trabajan entrando constantemente a relevos, luchando contra el viento de cara.
Supongo que para ellos debe ser una marcheta relativamente tranquila, (en el grupo rueda algún integrante de prestigio), pero eso no quita de que se lo curran mientras que yo voy ahí, con el gancho...empiezo a sentirme mal por no colaborar, y veo que no recupero ni como para intentar dar un relevo.
Un pequeño demarraje antes de entrar en Mataró, tras el que salen todos volando (yo ni lo intento...ya voy a tope), me deja atrás fulminado, pero entre que aflojan un poco, y con la ayuda de los semáforos, vuelvo a contactar mientras atravesamos la zona urbana. Salimos de nuevo a la carretera y la situación no varía, ellos trabajan, y yo a la cola a remolque, aguanto no se como la rampita del carrefour de Cabrera, y en la bajada, la rabia y el sentimiento de culpa, hacen que afloje dejando ir el tren que me ha hecho volar hasta aquí.
El viento me pone en mi sitio, y ruedo lo que queda hasta casa solo, sin haber dicho adios, ni haber dado las gracias por dejarme ir a rueda, con ese sabor amargo de haber aprovechado el trabajo de otros sin colaborar. A todo esto, el calentón que me he pegado ha sido mayúsculo y llego a casa arrastras.
Y es que ya lo dice la canción... "ay Manolete, ¿si no sabes torear pa que te metes?"

A los integrantes de la grupeta, no tendrán ocasión de leer esto, pero les pido disculpas por no ayudar (ni disculparme en el momento), y agradecido por permitirme ir ahí detrás.

7 comentarios:

  1. Ei Flx!
    quina gracia....!
    La mateixa expressió la utilitzavem l'altre dia quan estavem allà patint a mitja via..jjiji!
    Però ja se sap que si no ho proves... s'ha d'intentar ;)

    Ei! una abraçada i gràcies pel recull del Garraf!

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  2. Buenas Lu!
    aquestes coses ja pasen ja...

    espero que com a minim no baixesiu de la vía

    ;-) una abraçada

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  3. Ánimo Manolete!!!, seguro que otro día eres tú el que está en cabeza de pelotón...

    Un abrazo.

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  4. ja ja ja ya me gustaría a mi, pero con gente de ese nivel va a ser que no.

    un abrazo primo

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  5. no te preocupes
    lo que queda feo es subirse al tren y atacar en el ultimo repecho
    El que hace lo que puede no esta obligado a mas
    saludos

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  6. Jjejeje... ayssssssss.... creo que eso mismo diré yo este domingo con la colla "pesigolla" ;-)))

    Salut.. i endevant... ;-)))

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  7. Frank, como para ataques estaba yo, ja ja ja, prou feina para no descolgarme.

    Pekas...que envidia me dais, de buena gana me hubiese apuntado, aunque fuese pa sufril company!

    saludos

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¿como lo ves?