19 febrero 2009

Cambio de ritmo

Después de superar la gripe que supuso un buen parón, llegó el otro, el que llevaba meses esperando y que ha supuesto una parada total y absoluta, y de la que poco a poco voy arrancando. Aprovechando estas mañanas casi primaverales ya empiezo a poder darme buenos paseitos. El sol que ya empieza a calentar, despierta las marinadas que timidamente van haciendo acto de presencia casi a diario, impregnando el ambiente de aromas marinos.
Justo en este punto en que ambos empezamos, yo a moverme tras unos días sin poder hacerlo, y las marinadas con estos primeros días en que el sol calienta, me encuentro caminando lentamente, a otro ritmo que me ha permitido entrar en otra dimensión, descubrir muchas sensaciones, rincones, ambientes, personas...otro ritmo de vida que habitualmente paso por alto dada la alta velocidad a la que habitualmente muchas personas, al menos yo, nos movemos.
De todo esto, además de haber cargado bien las pilas y la motivación, me llevo preciosos momentos que no por sencillos dejan de satisfacerme, poder desayunar cada día con mi familia, caminar por estrechas y silenciosas calles un día cualquiera de la semana a las once de la mañana sin ruidos, impregnarme de mar con todos los sentidos, que vecinos del pueblo que piensas que no te conocen, se paren a hablar contigo, recoger a Gina del cole...lujos de otra dimensión en la que por el momento me encuentro.
En unos días espero poder empezar a conducir, y con ello reincorporarme al trabajo, de manera que vendrá un nuevo cambio de ritmo que me devolverá poco a poco o no, a la rutina cargada de velocidad y lucha contra el reloj.

¡Hasta pronto!