23 julio 2008

Respirando...

Estoy sentado en mi puesto de trabajo mirando la calle por la ventana. Las copas de los árboles se mecen empujadas por una brisa que se ha llevado todas las nubes que a primera hora cubrían el cielo. Fuera debe hacer bastante calor pero aquí, aunque la temperatura es agradable gracias al aire acondicionado, me siento asfixiado esta mañana. En mi cabeza no deja de sonar el estribillo de una canción de Medina Azahara....Necesito respirar.

Como un poco de fruta antes que llegue la hora del descanso del mediodía, y cuando llega ese momento subo al coche sin perder tiempo.

Me han fastidiado un poco desde que han bajado el límite de velocidad a 80, más tiempo invertido en el desplazamiento, menos tiempo para escalar...¡siempre luchando contra el tiempo!

Llego al parking habitualmente desierto en días laborables. Al bajar del coche tomo conciencia del calor que hace. Al menos sopla un poco de marinada que lo hace más llevadero.

Me cambio de ropa, preparo la mochila con el material necesario, lleno una botella de agua, y pongo unas reseñas en el bolsillo lateral de la mochila.

Sólo haciendo esto, casi estoy sudando, pero aún así, tengo ganas de cargarme la mochila a la espalda y encarar la subida que lleva a pie de pared.
Llego a pie de via y da comienzo el ritual de preparar todo el tinglado y colocar el material.


Aunque algo caliente, almenos ahora puedo a sentir como entra el aire por mi nariz.

Primeros movimientos, el tacto de la roca no es el mejor para escalar, pero da igual, produce un efecto tranquilizante que me hace olvidar el reloj. Pasados los primeros metros bastante fáciles, poco a poco me voy sumergiendo en un estado en el que todos los sentidos se concentran en el instante actual, en nada más.... intuir el recorrido, controlar como queda la cuerda, proteger, leer la roca, ejecutar el siguiente movimiento...

El largo se pone vertical y con pasos más finos. Ahora todo fluye de manera instintiva, pero consciente.


Llego a la reunión. Montar, fijar cuerda, rapelar, fraccionar para evitar filos, desmontar R, cargar el resto de material, volver a subir desmontando, otra vez arriba, preparar cuerda, material y a por otro largo, terminas y vuelves a empezar como si se tratase de un tantra gracias al cual vuelvo a sentir como cada inspiración llena mis pulmones de aire...de vida.

La vía termina, ordeno el material y lo guardo en la mochila. Paseo la mirada relajada al horizonte, y recorro esa fascinante línea que separa el cielo del mar. Acto seguido emprendo el regreso al coche y miro la hora. Aprieto el paso...¡otra vez llegaré tarde al trabajo!

6 comentarios:

  1. ¿En solo?
    Y evidentemente volviste a llegar tarde al trabajo...
    Slds

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  2. Mmmm... a vegades val la pena arribar tard a la feina...

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  3. Fer...tarde (tampoco mucho), pero feliz y oxigenado!

    Raquel, i tant que val la pena. A més, tornes actiu i amb les piles carregades.

    ;-)

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  4. respirar....
    sentir...
    escalar...viure.
    quines magnifiques sensacions si!

    una abraçada Felix!

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  5. ggrregere!!! estoy hace casi un mes metido delante del ordenador sin hacer NADA al aire libre. UF. Sólo espero sentir esas mismas sensaciones el dia 28 por la tarde que todo acaba.

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  6. Lux, ja es això..ni que sigui en petites dosis, ja en tenim per anar fent.
    Una abraçada

    Que tal Larryak? cuanto tiempo! Animo que el 28 está aquí mismo, ¡ya lo tienes!
    saludos

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