14 noviembre 2006

¿Nos puede la motivación?

En los últimos días las lesiones de algunos de mis compañeros habituales de escalada hacen que me plantee el "entrenamiento" en el plafón con cierto recelo.


Lesiones hay de muchos tipos y yo por supuesto que no estoy capacitado para describir ni los tipos ni los motivos, pero lo que si veo es que a veces recibimos señales, en forma de molestias, cansancio, etc...
Es evidente que un entrenamiento planificado no va a evitar que nos lesionemos. Un entrenamiento se supone (digo se supone porque nunca he entrenado), que nos ayuda a alcanzar un objetivo determinado.
Entrenamiento es una palabra que habitualmente utilizamos, aunque es bien cierto que al menos en mi caso, no se ciñe a la realidad (yo lo que hago es un poco de bulder sin ton ni son). Es este, posiblemente, uno de los motivos que acrecentan mi temor a lesionarme en el plafón a la vista de los últimos días.
No tener una planificación, no saber exactamente que es lo que estoy haciendo, no creo que sea demasiado bueno, pero el plafón es uno de esos lugares donde se aprieta a muerte, y donde se prueba lo imposible. Sólo mis sensaciones, sólo el como me encuentro me da alguna referencia de cómo estoy, ¿debería ser suficiente?...en principio parece que si.
Escuchar y hacer caso a nuestro cuerpo parece ser un buen método para evitar algunas lesiones que suelen avisar pero, ¿que pasa con la motivación?
Cuando estamos motivados, en la mayoría de ocasiones, volvemos a probar ese bloque, o a la serie que te falta, o a darle otro pegue a la vía que estamos probando, aunque nos duela un dedo, o el codo, o el hombro que te ha crujido hace un momento. Estamos fanáticos y no nos paramos a pensar que el cuerpo se está quejando y que puede que si seguimos la cosa termine peor.

¿Racionalizar la motivación?, que difícil ¿no? Supongo que si somos capaces de controlar ese deseo, esa necesidad, tenemos más posibilidades de evitar algunas lesiones.






07 noviembre 2006

A.T. afrontando una realidad

Domingo 5 de Noviembre



Estamos de nuevo en el Avenc de la Falconera, concentrados con la travesía. Nos quedan algo más de 150 metros desde aquí hasta el Pas de la mala dona. El otro día, cuando escalamos la vía la Falconera, aprovechamos para escalar unos metros en esta dirección, observando el terreno y tratando de adivinar las próximas dificultades. Tenemos una ligera idea de por donde más o menos querríamos ir, pero la experiencia nos dice que las intenciones, una vez metido en la pared, no son más que pura fantasía delante de una foto "...son sólo unas directrices", como el código de los piratas del caribe.
La fuerza de la gravedad, las caprichosas formas de la roca, y nuestra propia condición de seres humanos (representada en forma de decisión, de valor, de miedo, de instinto de supervivencia, etc...), son los que finalmente dan el visto bueno a las intenciones.


Siempre hay algo de incertidumbre en estos momentos, pero con la ilusión y decisión habitual nos ponemos manos a la obra, con la siempre remota posibilidad de escalar algo virgen, o la opción más probable, que es pasar por terreno ya escalado, esté reseñado o no.
En los primeros metros de escalada nos sorprende encontrar parabolts (eso si bien oxidados), que vienen por una línea que si no nos equivocamos corresponde a una vía abierta en 1983, y cuyo equipamiento original es de buriles y clavos.


Desconocemos si se trata de un reequipamiento, aunque parece más un retroequipamiento. Por el estado de los bolts calculamos que pueden tener como mucho unos 6-7 años. Sabemos (por que hemos estado allí), que en el inicio de la vía están sólo los seguros "originales" (cuanto menos son de esa época. Oxidados buriles, clavos, y otros hierros).
De todas maneras, el porqué están ahí, el como, o quien los puso, tampoco despierta nuestro interés con ánimo de polemizar, en todo caso como una anotación más de la historia del lugar y de sus vías.


Voy escalando de primero y mi atención se centra por completo en la roca muy fracturada y con grandes y pequeños bloques que algo separados de la pared desafían las leyes de la gravedad. Avanzo unos metros delicados y siento que no quiero continuar. Los ultimos metros escalados, donde me encuentro ahora, todo lo que viene a continuación y que soy capaz de ver, es un terreno verdaderamente expuesto. Interiormente pienso que no vale la pena continuar por aquí, y por primera vez me planteo la posibilidad de no terminar la travesía hasta el Pas. Hablo con Dirk y le comento que lo veo mal, que es posible que tenga un mal día, y que lo mejor es que deshaga el largo, y sea él quien avance.
Nos reunimos de nuevo y comentamos la jugada, y sale dispuesto a avanzar todo lo posible. No tarda en asegurarme que el problema no es que yo tenga un mal día...el estado de la roca propone un nivel de exposición fuera de nuestras expectativas. Aún así, se dispone a seguir avanzando para poder observar lo que desde aquí ya no alcanzamos a ver. Sube un poco para buscar una pequeña fisura en una zona de roca un poco más sana, mientras está parado colocando dos micros, sigo dándole vueltas al tema y hablo con Dirk.

...Opino que no es nada bueno tener razón cuando el punto de vista es claramente pesimista, y ahora creo tenerla. Este trozo de pared está "vivo", el bloque sobre el que estoy de pie se mueve cada vez que pasa un tren, sabemos que por aquí se ha escalado con anterioridad, puede que en estas condiciones, tal vez mejores o peores (hay signos evidentes de desprendimientos, algunos relativamente recientes).
Se que tanto tú como yo somos capaces de escalar por aquí, incluso puede que varias veces y no pase nada pero...¿cuantas veces?, ¿cuantas cordadas podrán llegar a pasar antes de que otro de estos bloques se vaya abajo?, ¿vale la pena alentar a nadie a escalar algo así?, ¿como te sentirías si alguien se va abajo con uno de estos bloques habiendo visto nosotros como están?, ¿vale siquiera la pena escalarlo nosotros para poder decir que hemos hecho la travesía entera?, para mi no vale la pena...


Dialogamos unos minutos y finalmente convenimos que lo mejor es retroceder y hablar tranquilamente en la cueva. Hablamos sobre lo que llevamos hecho, creemos que vale la pena, es posible escalar en los dos sentidos, y combinando con una vía existente, sale un recorrido de 10-12 largos en un sentido y 8-10 en el otro. Es interesante, aunque no se cumple nuestro objetivo inicial.
Tenemos una alternativa para completar la travesía sólo en uno de los sentidos utilizando una vía existente...quién sabe. Dejaremos pasar unos días para madurarlo y valorar posibilidades, pero creemos que lo vamos a dejar aquí aunque el trabajo no se acaba con eso, el proyecto no es sólo esto...tenemos mucho trabajo y ganas todavía.

Almorzamos un poco mientras charlamos, y un rato después nos disponemos a recoger los trastos. Cuando estamos listos iniciamos el ascenso por la cueva que nos devolverá a lo alto del acantilado.


Seguimos pensativos, lo último que imaginábamos hoy era que nos podíamos encontrar algo así. Es curioso que posiblemente el trozo de pared con mayor densidad de parabolt por m2 que hemos encontrado aquí, sea el que nos ha hecho retroceder, pero ¿quien va a chapar un parabolt colocado en un gran bloque de 300 o 400 kilos que puede irse en cualquier momento y arrastrarte con él hasta el fondo del mar? Con esto sólo me remito a las condiciones actuales, no cuestiono la ubicación ya que desconozco las condiciones en el momento de la colocación. De hecho, hay un trozo que escalamos, en que los parabolts nos quedaban casi en los tobillos, ya que la roca por donde imaginamos se apoyaban los pies en su momento, debe estar bajo el mar.



Nos animamos pensando en todo lo que nos queda por hacer, las vías que nos gustaría arreglar, reseñas, etc., tal vez después de todo eso volvamos a intentarlo...


El equipaje de mano que nos suele acompañar en días así.

06 noviembre 2006

Disfrutando del silencio en el Pic del Martell


Jueves 2 de noviembre


Como esta semana pasada he estado de vacaciones, he aprovechado una mañana para recordar y depurar un poco la técnica y maniobras de la escalada en solitario. Evidentemente no soy ningún experto en estas prácticas, pero reconozco que me seducen.


Para hoy tengo una de esas vías que tengo ganas de hacer, que casi todo el mundo ya ha hecho y te recomienda, y para la que nunca ves el día. La elegida, la Midi Plan en el Pic del Martell, 2 largos de 55m de V+ totalmente equipada con parabolts, y que además permite rapelar con cuerda simple de 60m, ya que dispone de instalaciones de rapel cada 28m. (algo que me resulta tranquilizador).


Dadas estas circunstancias, hay cordadas que dividen la vía en cuatro largos, algo que yo, evidentemente no pienso hacer por motivos obvios.
Tras montar una reunión con un parabolt y un friend, inicio el primer largo mientras centenares de aves se desperezan tras el descanso nocturno. Nada más empezar me encuentro la primera dificultad, tras dos o tres metros, unos pasos finitos que te cogen frío, y en los que hay que apretar. Están protegidos con dos parabolts que permiten si se quiere, tirar de A0, y salir de allí sin tener que escalar. Sigo el camino que marcan los parabolts (así no hay quien se pierda xDDDD), y sin demasiada dificultad llego a la primera instalación de rapel, aquí empieza un diedro que desde abajo tiene buena pinta, y que permite disfrutar de la escalada, en parte gracias a su generoso equipamiento, ya que ir chapando todo el rato parabolts



me permite concederme lujos como pararme a hacer fotos, contemplar el juego de luces sobre el mar, o escuchar el silencio por unos instantes.


Una vez llegado a la R1, empieza el curro. Monto la reunión, fijo cuerda, me quito la mochila y rapelo el largo para remontarlo después desmontándolo.


Cuando empiezo a remontar de nuevo desde el suelo, saludo a unos escaladores que caminan junto a la pared en busca de su camino vertical.
Una vez en la reunión, toca de nuevo preparar la cuerda para el siguiente largo que según algunos comentarios, tiene algunos pasos nada fáciles, que al parecer provocan la retirada de más de una cordada en este punto, algo que no deja de inquietarme.


Una vez orientada la reunión convenientemente, preparada la cuerda, y colocado bien el material, salgo de nuevo en busca del siguiente parabolt. Tardo poco en ver el tramo sobre el que he leido los comentarios, más evidente si cabe, debido a la presencia de un maillon en uno de los anclajes.
Se trata de una placa seguida de un espolón de marcada verticalidad que prometen pasos atléticos.


Voy por faena, y pronto veo que lo que no conviene aquí es dormirse, de manera que visualizo los movimientos, y trato de ejecutarlos con precisión y decisión. Me doy cuenta de que las manchas de magnesio que he ido viendo a lo largo de toda la vía desaparecen tras el maillon. La secuencia de movimientos es muy bonita y estética, y finalmente me sale sin problemas. Resigo el espolón, que gradualmente pierde verticalidad. Pronto queda visible la siguiente instalación de rapel que queda sobre un bloque encima mío, y que se debe sortear por su derecha.
Una vez en la instalación, dudo sobre si continuar o montar reunión, ya que una fea arista promete amenazar mi a mi querida cuerda cuando remonte el largo desmontándolo. Finalmente decido continuar, y montar un fraccionamiento en la instalación de rapel después cuando baje.
Lo que viene a continuación, pronto empieza a perder continuidad en cuanto a verticalidad, aunque ofrece interesantes movimientos en los resaltes que vamos tomando, un itinerario bien conseguido, (olé por el amigo Gustavo). Me pareció también muy bonita la llegada a la reunión.
Una vez montada la R2, rapel hasta la R1 y a subir desmontándolo todo. Finalmente me fue perfecto el fraccionamiento en la instalación de rapel para evitar el roce de la cuerda, que sobre todo subiendo, debido al vaiven del jumareo, es muy muy peligroso.


Las dos veces que me he metido en una via de varios largos en solitario, me he planteado el llevar una segunda cuerda auxiliar, ya que estar colgado de una sola cuerda no es lo suyo, pero bufff...¡cuanto peso!. Una solución para evitar subir colgado es volver a escalar el largo de 2º, pero no suelo hacerlo....
Desde luego, si algún día me meto en alguna "pared de verdad" (que es algo que me gustaría), creo que también llevaré mi estática como auxiliar.